Jueves 26 de noviembre | 08:00 am

En los últimos 200 años se han impulsado procesos de industrialización, de migración del campo a las ciudades, de avance científico y tecnológico y de crecimiento económico, los mismos que con variaciones en las diversas áreas geográficas del mundo, se han acentuado desde mediados del siglo pasado y a su vez, están estrechamente relacionados entre ellos.

En los próximos 15 años, probablemente tendremos, por primera vez en la historia humana, mayor porcentaje de población viviendo en ciudades que en el campo, igualmente tendremos una mayor proporción de la población mundial ubicada como clase media que como pobres, y si se cumplen las metas de las Naciones Unidas, se habrá erradicado la pobreza extrema. De hecho, en muchos países desarrollados y en vías de desarrollo como el Perú, ya a la fecha la mayor parte de la población es urbana. Actualmente, todavía el peso de algunos de los países más poblados del mundo como la China y la India, inclinan la balanza a lo rural, sin embrago esto está en proceso de ser revertido. El crecimiento económico y de las clases medias hacia el 2030 estará concentrado mayormente en las zonas urbanas y muchas ciudades o regiones de países en desarrollo o emergentes jugaran un rol importante en este crecimiento.

Todo ello, obliga a reformular las estrategias tanto de desarrollo económico, como las comerciales y las de exportación. Un gran número de empresas ubican sus procesos productivos  en las ciudades o regiones y en la medida de lo posible lo harán en aquellas que ofrezcan más facilidades y resulten más competitivas. En tal sentido, se requiere un cambio profundo y urgente en la gestión de las  ciudades y regiones, para dotarlas planificadamente de facilidades logísticas, portuarias, educativas, tecnológicas, que resulten atractivas para ubicar empresas, evitando, como en la mayoría de los casos actualmente, ciudades o regiones con inmensos y cada vez mayores “cuellos de botella” tanto para vivir en ellas como para el desarrollo empresarial. De acuerdo al reciente ranking de competitividad regional de CENTRUM Católica, la casi totalidad de regiones en el Perú (lo que incluye a sus principales ciudades) tienen muy bajos niveles de competitividad.

Igualmente, por el lado de las exportaciones, se requiere, en algunos casos, reenfocar estrategias y/o complementar las actuales, dando mayor atención a las ciudades o regiones, como podría ser el caso de países como EE.UU., China y Brasil, en los cuales algunas de sus ciudades o estados equivalen a países, ya sean desarrollados o en vías de desarrollo. Como casos referenciales, Texas equivale en términos de PBI a Australia, North Carolina a Taiwán, Guandong a Indonesia y Minas Gerais a Perú. Si sumáramos estas regiones o estados relativamente poco trabajados tendríamos el equivalente a todo un continente nuevo por explorar. Sin embargo, para aprovechar la gran variedad de oportunidades que ya existen y que surgirán en los próximos 15 años, se requiere mejorar sustancial y urgentemente la competitividad del país, lo que es igualmente válido para que las empresas orientadas al mercado interno puedan enfrentar la enorme y agresiva competencia de más de 100 países que tratan de colocar sus productos en nuestro mercado.

Comentarios  

0 #1 Dr. Mark Barrueta 26-11-2015 15:31
Estimado Eduardo,
Al parecer no se copió tu artículo completo, sino que se ha duplicado el texto de los tres últimos párrafos. Está muy interesante la información que presentas. Estaré atento a tu artículo completo.
Saludos
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