Jueves 28 de enero | 11:00 am

No han pasado muchos años, menos de 10 quizás, de aquella época en el que la mayoría de peruanos hablaba del boom exportador y se entusiasmaba con el crecimiento económico alto y sostenido que experimentábamos. El cierre de negociaciones de nuevos acuerdos comerciales era noticia de interés.

Pasaron los años, diversas regiones del país se volvían más dinámicas, el mercado interno se expandía vigorosamente y ya nos habíamos acostumbrado a crecer. Tanto así que la exportación que había puesto en marcha toda esta dinámica de crecimiento pasaba a un segundo plano, desplazada por la construcción, la banca y el comercio.

En 2009 nos llegó el primer golpe externo, las exportaciones cayeron, el PBI creció en menos de uno por ciento; pero nos recuperamos rápido. En nuestra soberbia, estábamos seguros de la fortaleza de nuestro mercado interno nos había ayudado a sobrellevar la crisis. Y cuando la inestabilidad económico-financiera global nos volvió a golpear seguimos creyendo que nos volveremos a recuperar.

La soberbia de la década pasada nos ha vuelto ciegos y sordos.

Solo los ciegos pueden seguir confiando en que el mercado interno nos va a sostener. Ignoran que los negocios en vivienda, comercio, servicios y construcción se sustentan en los ingresos y los empleos que generan las exportaciones y a la sostenibilidad que aportan las inversiones.

Esta semana, una empresa minera anuncia el despido de más de mil trabajadores. El INEI reporta que la industria ha perdido 25 mil puestos de trabajo. En el agregado, la caída de las exportaciones representa 175 mil puestos de trabajo. ¿Seguirá creciendo el mercado interno?. Solo los ciegos dirán que sí.

Para sostener el crecimiento de los restaurantes, de los cines, de los centros comerciales, el país necesita mantener vivas y dinámicas sus exportaciones. Pero, mientras que el mercado interno es cautivo para todos esos negocios, el mercado externo para las exportaciones, es un espacio fieramente disputado por todo el mundo. Por eso, lo que hace todo gobierno inteligente es incrementar constantemente el atractivo de sus exportaciones. Eso que dicen que se llama competitividad pero que los sordos no entienden.

Mientras que los ciegos siguen poniendo sobre los hombros de las empresas todo el peso de la SUNAT, de SUNAFIL y de una larga lista de instituciones públicas que no se reforman desde los 90s, los sordos no escuchan que nuestros competidores están haciendo todo lo contrario, aligerando la carga de sus exportadores e incentivando la diversificación para que corran más rápido que nosotros.

Los ciegos no ven que el descontento y la inseguridad en la población crece; los sordos no oyen que las empresas peruanas pierden mercado.

Lastimosamente, la ceguera y la sordera no son patrimonio exclusivo de éste gobierno a juzgar por la falta de un análisis serio y de un mensaje económico claro por parte de los aspirantes al sillón de Pizarro.

Comentarios  

0 #2 patricia 10-02-2016 19:35
hola:

Me gustaría que tratara sobre el TPP que ahora esta en debate, en su posición habría o no un incremento en la eficiencia social.
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0 #1 R de Guezala 02-02-2016 02:00
Muy buen articulo refleja lo que está pasando y el desastre que se viene, el Gobierno, el Congreso, los partidos políticos y sus candidatos, los medios de comunicación, los Gremiso Empresariales salvo Adex están no sólo ciegos y sordos sino también mudos
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