Jueves 07 mayo, 2015 | 09:00 am 

El clásico cuento infantil de la Caperucita Roja sugiere como lección que es mejor tomar el camino más seguro para ir a la casa de la abuelita. Los atajos podrían hacerle llegar más rápido, pero son peligrosos porque por ellos merodea el lobo.

En la implementación de políticas de desarrollo nacional existe un cuento parecido. Caperucita, encarnada por un político, ministro, congresista, asesor, economista y hasta por algunos empresarios, cree fervientemente que el único camino seguro para aprovechar las oportunidades de desarrollo (la casa de la abuelita) es aquel en el que todos compiten sin ninguna ayuda del gobierno (la mamá).

Caperucita no cree que sea correcto que el gobierno aplique políticas sectoriales e incentivos para que determinados sectores puedan avanzar más rápidamente hacia el aprovechamiento de las oportunidades que brinda el mercado. ‘‘Eso es injusto e inútil", "perjudica a los que corren sin ayuda de nadie", "solo beneficia a unos cuantos lobos mercantilistas que acechan en el camino para apoderarse de la ayuda del gobierno", piensa.

Este planteamiento sería razonable, pero solo en un cuento en el que todas las empresas tienen las mismas capacidades. La realidad nos dice que en el Perú hay 6.27 millones de unidades productivas que compiten por llegar “a la casa de la abuelita” De ellas, 6.23 millones son micro emprendimientos que tienen claras desventajas competitivas.

Nuestra Caperucita peca de ingenua al creer que las políticas transversales son neutrales y que no predeterminan ganadores cuando, en realidad, se hacen leyes y políticas para que sean pocos los que ganen y que a la mayoría se los coma el lobo.

La ingenuidad de Caperucita alcanza niveles preocupantes cuando cree que en el bosque de la globalización tampoco existen atajos ni lobos. Ecuador y Argentina usan atajos cuando protegen sus mercados y obligan a empresas peruanas a instalarse en su territorio. Colombia usa atajos mediante incentivos a la inversión con los que también atrae empresas, incluidas las peruanas.

Mientras que la Caperucita peruana transita por un camino formal lleno de lobos disfrazados de fiscalizadores o de competidores desleales, las caperucitas de China, India, y los países emergentes del Asia se benefician de atajos construidos por sus propios gobiernos.

No podemos hacer política de desarrollo con este “pensamiento Caperucita” pretendiendo que existe un camino en el que no hay lobos. Sí los hay y están en todos lados, pretendiendo imponer sus intereses particulares sobre los del país. Se disfrazan de la abuelita, de la Caperucita, de la mamá e inclusive del leñador y al final de la historia se comen a la abuelita, a Caperucita y hasta a la pobre mamá.

Liberémonos de todo cuento. No seamos ingenuos como la Caperucita ni egoístas y voraces como el lobo. El mercado no es una opción, es una realidad inevitable que debemos fortalecer, pero no usemos el mercado como justificación para no abordar la tarea de conducir nuestro desarrollo.

Comentarios  

+2 #5 Edwin Vásquez 13-05-2015 17:26
Gracias por la gran ilustración.
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+3 #4 Cesar del Castillo 08-05-2015 22:37
Mi querido Amigo
Que intereses creados habrá, que permitimos que los países vecinos nos pongan todas las trabas habidas y por haber para el ingreso de nuestros productos, mientras ellos acá tienen todas las facilidades del mundo para ingresar sus productos. Lo hemos vivido y seguiremos viviendo, hasta que no hay alguien que no tenga rabo de paja y tome las medidas que corresponden.
Un fuerte abrazo.
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+1 #3 Nancy Arrelucé Ruiz 08-05-2015 15:15
Simpática ilustración. En efecto, todos los países que buscan el desarrollo mediante la diversificación productiva han aplicado distintos mecanismos de estímulo a sus sectores industriales. Más aún en tiempos tan difíciles como los que estamos atravesando.
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+5 #2 Alfredo Menacho 08-05-2015 00:36
Gracias Eduardo. La metáfora es sencilla pero queda claro el mensaje. En nuestra historia, el leñador, que sufre de delirios de persecución y de sobreprotección, mata a la Caperucita, a la abuela y al lobo en un intento vano de cumplir con las normas...
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+6 #1 Alejandro Figallo 08-05-2015 00:06
Lamentablemente, aun no tenemos políticos de nivel que tengan visión de largo plazo.
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