Jueves 25 junio, 2015 | 07:00 pm

Crecer sostenidamente es uno de los objetivos más buscados por todos los países; pero, no prepararse para los desafíos que el mismo crecimiento representa puede ser tan grave como no crecer. Nos referimos al hecho que hemos dejado de ser un país de mano de obra barata y no sabemos cómo enfrentar los problemas que ello genera.

Para explicarnos, hagamos un poco de historia estadística. Entre 1980 y 1990, el PBI per cápita peruano pasó de 1,165 a 1,301 dólares. Solo logramos crecer en 11.7%. Éramos un país atrapado en la llamada trampa de los ingresos bajos.

Las reformas económicas de los 90s nos permitieron llegar al año 2000 con un ingreso per cápita de 2,023 dólares. Es decir crecimos en 55%. Luego, gracias al boom exportador y el crecimiento del mercado interno llegamos a los 5,027 dólares en el 2010. ¡Alcanzamos un crecimiento acumulado de 148%! Dejamos atrás la trampa de los ingresos bajos para ser un país de ingresos medios.

Sin embargo, en los últimos 2 años, nuestro ritmo de crecimiento baja: crecemos solo 3.4% en el 2013 y caemos en -1.3% en el 2014.

Hay una serie de hechos que concurren en estos últimos años que nos hacen pensar que ésta no es una simple desaceleración coyuntural. La contracción generalizada de las exportaciones, el estancamiento de la inversión privada, la reducción de la productividad y la menor importancia relativa de la industria parecen indicarnos que estamos a punto de caer en una nueva trampa: la de los ingresos medios.

Se la llama así porque perdemos ritmo de crecimiento debido a que, por un lado, la elevación de los ingresos hace que nuestras actividades intensivas en mano de obra dejan de ser competitivas y; por otro lado, la mano de obra calificada es insuficiente para lograr un cambio en la matriz productiva a favor de una mayor generación de valor agregado.

Hay un claro consenso entre analistas y políticos en torno a que es la baja calidad de la educación la que genera esta trampa de los ingresos medios.
A partir de esta conclusión hay dos grandes líneas de análisis que deberíamos impulsar.

La primera concierne a la educación como fundamento para el desarrollo de un país. Como lo planteó hace 25 años el movimiento de Educación para Todos que nació en Jomtien, Tailandia, es imperativo “satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje de todos”, mediante la universalización de la enseñanza primaria y la reducción drástica de los índices de analfabetismo.

La segunda línea de análisis es la que aborda el sistema educativo desde la perspectiva de la formación de técnicos y profesionales que requieren las actividades productivas que, a su vez, son muy dinámicas y cambiantes. Esta suerte de coincidencia entre la demanda y oferta de trabajo requiere de un mercado laboral que brinde información e incentivos para la correcta toma de decisiones e las empresas, los trabajadores y los centros de formación.

Sin lugar a dudas, tenemos que trabajar en ambos frentes dándole la debida importancia al objetivo de tener una población mejor educada; pero, a la vez, con el debido sentido de urgencia que representa la necesidad de superar la trampa de los ingresos medios.

Comentarios  

0 #2 Daniel 01-07-2015 14:20
Ante todo hablar de educacion en el peru es hablar de una serie de ineficiencia que el pais se siente resignado a soportar como podemos hablar de educacion si nuestro gobierno destina poco o nada al desarrollo cientifico .y vuelvo a recalcar hace falta voluntad peruana
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0 #1 ANDY VELARDE 30-06-2015 15:57
INTERESANTE EL ARTICULO, SEGÚN MI REALIDAD MI ENSEÑANZA HA SIDO PUBLICA Y PRIVADA CON COSTO Y GRATUIDAD E LA MISMA, PIENSO QUE DEBE DE SER UNA ENSEÑANZA TÉCNICA DE MANDO MEDIO, NO INGRESO MEDIO COMO DICE EL ARTICULO.
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